M-23 Campeona 2019 – Una historia silenciosa, pero gigante

 


En 2019, mientras el plantel superior de Los Tilos disputaba el torneo de Primera A de la URBA, hubo un equipo que escribió una historia silenciosa, pero gigante: la M-23. Una división que vive en una especie de limbo entre el rugby juvenil y el plantel superior, y que ese año, contra todo pronóstico, se consagró campeona del Top 12 enfrentando a los mejores clubes del rugby de Buenos Aires.

La M-23 es una categoría que no todos los clubes tienen. De hecho, muy pocos la sostienen. En Los Tilos, ese año, el equipo estuvo formado por jugadores de las camadas 97, 98 y 99. Y no solo compitió: salió campeón.

Una de las particularidades de la M-23 es que muchas veces se ve atravesada por movimientos constantes: jugadores que son convocados para jugar en Intermedia o Primera, otros que alternan entre varias divisiones, y la lógica fluctuación de un equipo que vive de esa transición. A eso, en 2019, se le sumaba una dificultad extra: la M-23 no podía compartir calendario con el resto del club, ya que Los Tilos jugaba en otra categoría. Mientras la Primera enfrentaba a equipos de Primera A, la M-23 tenía su propio fixture contra los clubes del Top 12. Era otro torneo, otra dinámica, otro viaje cada fin de semana.

Pero el equipo se sostuvo. Entre viajes separados, desafíos logísticos y la sensación de estar un poco al margen del día a día del plantel superior, esa M-23 logró algo enorme. En silencio, lejos de las luces de la Primera, se abrazó al juego y al grupo, y terminó levantando un título que, por contexto, vale incluso más que muchos otros. Ese mismo año, además, el club logró el ascenso al Top 12 y todas las divisiones fueron campeonas. Fue un año redondo, y la M-23 escribió su propio capítulo en esa historia.

Pedro Carrique, subcapitán de esa M-23 e integrante de la camada 97, lo recuerda con claridad:

“El cuerpo técnico era Gaby Durante como head coach; el Beto Germán Hernández como entrenador de forwards; el Chapa Lobasano, y también se sumó Hernán Pavía. Además, Fermín Piaggio como PF estuvo todo el año con nosotros. Fue un equipo que, por las propias cualidades de la división y del grupo, no le sobraba nada. Ganábamos todos los partidos, pero nunca sacábamos un bonus. Le ganábamos al SIC allá por un punto, y al último en Los Tilos también por un punto. Me parece que fue un equipo que forjó una identidad de juego muy propia, con recursos limitados”.

La final fue ante Belgrano, en su cancha, y antes, una semifinal durísima contra el SIC. Pedro lo recuerda con un detalle emotivo: “Se movilizó muchísima gente a ver ese partido, casi como si jugara la Primera. Fue un apoyo que sentimos todo el equipo y que para mí fue muy emotivo”.

Juan Ignacio “el Tanque” Lago, tryman de aquel equipo y hoy jugador de la Primera, resume el recuerdo en una sola palabra: amigos. “Todos los viernes nos juntábamos a comer algo en el quincho chico pre partido. Nos llevábamos tan bien afuera de la cancha que el sábado se hacía más fácil jugar. Si hacías algo mal, no estabas fallándole solo a un compañero, sino a un amigo”. También recuerda las particularidades de esa temporada: entrenar en las canchas del fondo, a veces sin luz, compartir trabajos con las Pre y hasta bancarse partidos contra la Primera que, según él, los “fajaban mal”. Y en lo deportivo, hay dos partidos que se le quedan grabados: la victoria ajustada contra Champagnat y el clásico contra La Plata Rugby, que definió el pase a semifinales. “Fue una locura tremenda salir campeón, más que nada porque por ahí, a principio de año, nadie se esperaba mucho… y se terminó como se terminó”, dice.

Martín “Tincho” Brankevich, capitán de esa M-23 y hoy capitán de Intermedia, también pone el foco en lo humano: “Lo primero que se me viene a la cabeza es la palabra grupo y amigos. Creo que lo que nos hizo lograr lo que logramos ese año fue el grupo que formamos, nos llevábamos muy bien afuera de la cancha y eso se notaba adentro después. En la semana nos juntábamos a cenar todos los viernes en el club y cada viernes éramos más”.

Sobre las dificultades, recuerda: “Estuvimos todo el año con la localía cruzada con el plantel. Muchas fechas terminábamos de jugar y nos íbamos en auto a ver a la Primera. Era una lástima porque te separaba un poco del plantel que veías toda la semana, pero igual por suerte algún sábado coincidíamos y también los veíamos en las cenas de los jueves y los tercer tiempos”.

En cuanto a lo deportivo, un partido queda grabado en su memoria: “El de Belgrano en el club, ese día coincidimos con todo el plantel y le ganamos a un Belgrano que venía invicto en cancha 2. Ahí creo que nos convencimos de que estábamos para pelearle palo a palo a cualquier equipo del Top 12. También me llevo los tres clásicos que ganamos ese año, un lindo recuerdo”.

Para Tincho, el título tuvo un sabor especial: “Fue muy lindo, más que nada porque era una categoría de la que nadie esperaba nada y que, con el correr del año y de los buenos resultados, el club empezó a prestarle más atención. Terminamos con una final hermosa en Pinazo con todo el club que nos fue a ver. De ese año tengo de los recuerdos más lindos: salir campeón con el club de toda la vida y con amigos es algo que no lo cambio por nada”.

El plantel de esa M-23 estuvo conformado por Adriel Armenti, Juan Ignacio Blaiotta Lago, Filippo Arrúa, Juan Ignacio Costas, Martín Brankevich (C), Facundo Macagno, Lucio Fornari, Pedro Carrique, Tomás Gestido, Ramiro Buceta, Andrés Rubio, Álvaro Cabral, Bruno Faggionato, Juan Mendy y Mateo Fernández. Luego ingresaron Facundo Robles, Juan Sciutto, Juan Manuel Tomich, Julián Dibene, Juan Ignacio Roo, Alejo Cabrera, Nazareno Urtasun, Juan Lojo y Alejandro Amand. También formaron parte del plantel Juan Manuel Roo, Alexis Leonard, Joaquín Curutchet, Gregorio Gatti, Ignacio Rivera, Serafín Raimundi, Tomás Fernández, Juan Manuel Fuentes, Augusto Cabano Wall, Tomás Mogica, Manuel Varela, Juan Mendinueta, Martín Botana, Mauro Serrano. Joaquín Seiguerman y Alex Pérez Consoli

El staff estuvo conformado por los entrenadores Gabriel Durante, Germán Hernández Aballay, Hernán Pavía y Leonardo Lovazano; los managers Omar Cárdenas, Marcelo Leonard y Mauricio Macagno; el preparador físico Fermín Piaggio y el kinesiólogo Agustín Dobe.

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