Gastón Tuculet: pasión, familia y club


 Hay nombres que no necesitan presentación en Los Tilos, y uno de ellos es el de Gastón Tuculet. Su apellido está atado a la historia misma del club: desde lo deportivo hasta lo humano, desde los lazos familiares hasta el legado. Los Tuculet son sinónimo de Los Tilos, y Gastón, de ese linaje, es referente indiscutido.

Serio, apasionado y de carácter fuerte, Gastón llegó al club a los ocho años. Jugó hasta los treinta y cuatro, con una presencia ininterrumpida en el Plantel Superior durante diecisiete temporadas. Fue capitán, formador y líder dentro y fuera de la cancha. Quienes lo vieron jugar lo recuerdan como uno de los mejores de su generación. Después, fue entrenador de infantiles, juveniles y del primer equipo, además de integrar la Subcomisión de Rugby. Su recorrido refleja una vida al servicio del club y de su comunidad.

Su esposa, Adriana Tettamanti, lo resume así: “Gastón pasó toda su vida ligado al club. Como jugador, como entrenador, y también como papá, acompañando a nuestros hijos en cada etapa. Hoy sigue firme cada sábado, alentando a Manuel, como antes lo hizo con Juan Pedro”.

Ese legado también lo vive y transmite su hijo Manuel, quien reconoce que su vínculo con Los Tilos nació —y creció— gracias a su padre:
“El club para mi viejo es como su segunda casa, es donde pasó la mayor parte de su vida. Para mí fue natural seguirlo: desde chico me llevó, y ahí están todos mis amigos, mi vida. Él me marcó mucho con una idea muy clara: que lo más importante no es solo el rugby como juego, sino todo lo que lo rodea”.

También cuenta: “Cuando lo veo con sus amigos de toda la vida, pienso que me encantaría que me pase lo mismo. Tener 60 años y seguir yendo al club con los mismos amigos que tengo ahora sería increíble. El club también es parte de nuestra relación: los entrenamientos, los partidos, las charlas, y ver los partidos los domingos... es un vínculo que se construye cada semana”.

Su hija Julia, "la China", también lo define con ternura y claridad: “Para mi viejo el club forma una gran parte de su identidad. Es familia, es amigos y es pasión. En el club puede mostrarse tal cual es, con todas sus emociones y pensamientos. Es su lugar”.

Y agrega una pintura de los sábados en el mundo de Gastón:
“Sin saberlo, vive cada sábado como un ritual. Arranca desde temprano viendo partidos del exterior o acercándose al club para ver las pre intermedias. Después viene el almuerzo: bife, milanesa napolitana con papas o una bondiolita en sándwich, mientras espera el partido de la primera. Gane o pierda, se queda a disfrutar de los terceros tiempos con los de su camada”.

En 2013, la vida de Gastón dio un vuelco. El asesinato de su hijo mayor, Juan Pedro, fue un golpe devastador. Frente a ese dolor inmenso, eligió no encerrarse. Siguió cerca del club, de su familia y de sus afectos. Y al año siguiente, retomó la docencia en Institutos de Menores, sumándose a un proyecto que utilizaba el rugby como herramienta de inclusión para jóvenes en situación de encierro. Donde otros podían ver enemigos, él encontró un desafío: compartir el juego como herramienta.

Esa experiencia, que nació desde un contexto profundamente doloroso, fue también una forma de canalizar su compromiso con los valores que el rugby le había enseñado: el respeto, el esfuerzo, el compañerismo. “Estoy muy agradecido por todo lo que el club me dio después de que falleció mi hijo”, dijo alguna vez. Y su manera de agradecer fue seguir dando.

Como familia, también encontraron en Los Tilos un lugar de pertenencia. Lo dice Julia:
“El club ocupa un lugar muy importante para nosotros. Supo contenernos en momentos duros como de alegría. Es parte de mi vida desde que tengo recuerdos: mi infancia, mi adolescencia en las fiestas con amigas… y hoy seguimos yendo juntos cuando se arma algo. Nos encanta el ambiente y los valores que transmite, sobre todo el respeto y la buena onda hacia todos”.

Hoy, con Manuel jugando en plantel superior y cada sábado reservado para el club y la familia, Gastón sigue haciendo lo mismo de siempre: estar. En silencio o con firmeza, acompañando. Su historia no es solo la de un gran jugador o entrenador. Es la de alguien que eligió el amor por el club como forma de vida.


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