De local, con nuestra gente y contra La Plata: no se puede pedir más
Los clásicos no se juegan, se ganan. Y Los Tilos lo entendió a la perfección. En una tarde soleada, con un marco de público imponente de ambos lados, el equipo de Barrio Obrero se impuso por 16 a 9 ante La Plata en un partido cargado de tensión, errores y nerviosismo, pero que terminó decantándose para el lado que más lo buscó, que más se defendió y que más lo necesitaba para seguir sumando en la tabla.
Fue una batalla áspera, disputada, de las que se juegan más con el corazón que con las manos. Ninguno de los dos equipos pudo soltarse del todo, y los errores forzados fueron moneda corriente. Pero en ese terreno trabado, donde cada metro costaba el doble, Los Tilos fue quien mostró más claridad en los momentos claves. Sobre todo, en defensa: no permitió que La Plata apoyara ningún try, obligándolo a sumar únicamente con el pie. Un mérito enorme del equipo tilense, que resistió con orden, actitud y concentración cada embestida del Canario.
El resultado también es una síntesis del trabajo que se viene haciendo en el club desde hace años. Este presente de Los Tilos como uno de los animadores del torneo no es casualidad. Es el fruto de un proyecto que se sostiene en el tiempo, con recambio, con divisiones competitivas, con entrenadores comprometidos y con una identidad que no se negocia. En cada sábado se ve reflejado el esfuerzo colectivo de un club que no se conforma y que va por más.
Y hablando de divisiones, el sábado fue redondo casi de punta a punta: Los Tilos se impuso en casi todas las categorías frente a La Plata, desde las Preintermedias hasta la Intermedia y la M-22. La única excepción fue la Pre C, donde el equipo Canario pudo rescatar su único triunfo de la jornada. Pero en el balance general, el dominio verde fue contundente.
El sol acompañó una tarde hermosa, donde el club se llenó de gente, color, familias, amigos, banderas y abrazos. En cada rincón se respiraba clásico, se vivía clásico. Desde temprano con los partidos preliminares y la actividad de infantiles hasta el cierre con la Primera, la jornada fue una verdadera fiesta del rugby platense, con la alegría de que esta vez, la fiesta fue completa para Los Tilos.
Quedan partidos por jugar, muchos objetivos por delante, pero también certezas: este equipo está comprometido. No sólo por lo que hace en la cancha, sino por todo lo que representa afuera. El clásico quedó en casa, y eso, como siempre, se festeja el doble.

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